El 22 de julio de 2011, Anders Breivik, un neo-nazi noruego de 32 años, atentó contra los edificios gubernamentales de Oslo con un coche bomba. Dos horas después, disfrazado de policía, fue a la isla de Utoya y empezó a tirotear a una multitud de jóvenes miembros del Partido Laborista Noruego allí acampados. Esta película de Erik Poppe, realizada en 2018, retrata con la mayor de las crudezas unos sucesos (el mayor atentado terrorista en la historia de Noruega) que se quisieron presentar, interesadamente, como la obra de un demente aislado. La película nos aproxima, prácticamente nos introduce, en la vivencia del horror y el miedo. Un testimonio conmovedor que conciencia sin necesidad de usar ningún discurso.
El martes 28 de abril, a las 20:00, en La Enredadera (Cimbrón, 1).


