Y este año vuelve para dar un paso más.
El ciclo anterior estuvo muy centrado en darnos cuenta.
Hablamos de la violencia invisible, de la violencia que podemos ejercer hacia nosotros mismos, de los límites, del autocuidado, del cansancio, de esas pequeñas formas de abandonarnos que a veces hemos normalizado tanto que ni siquiera las vemos.
Podríamos decir que aquella primera etapa giró alrededor de preguntas como:
¿Qué me hago?
¿Qué permito?
¿Dónde me abandono?
¿Cómo puedo cuidarme mejor?
Este año quiero que avancemos.
Porque darnos cuenta es fundamental, pero llega un momento en que aparece otra pregunta:
Ahora que lo veo, ¿desde dónde quiero vivir?
Ahí comienza esta nueva Enredadera.
Durante los próximos meses vamos a explorar qué sucede cuando dejamos de poner toda nuestra atención en cambiar lo que ocurre fuera y empezamos a preguntarnos qué lugar queremos ocupar nosotros frente a eso que ocurre.
El miedo.
La necesidad de aprobación.
Las lealtades familiares.
La culpa.
Las emociones que a veces parecen decidir por nosotros.
Las relaciones que cambian.
Las elecciones y las renuncias que inevitablemente las acompañan.
Porque quizá una parte importante de la libertad adulta tenga que ver con esto:
*No siempre puedo elegir lo que ocurre.*
*Sí puedo elegir desde dónde respondo a lo que ocurre.*


